Las reglas de mi patio, que no es particular

Queremos una casa en la que quepan muchas casas …

Así expresábamos nuestro sueño hace ya más de un año, y hoy releyéndolo lo seguimos sintiendo vivo, evolucionando. Éramos 20 “familias” las que lo iniciamos, hace no uno, sino tres años. No lo hicimos solos, compartíamos con otras cooperativas los principios, los del comienzo, se entiende, pero también los del final que soñamos: vivir hoy en nuestra casa un trocito del futuro que imaginamos. De 20 a 6 cambiamos y luego de nuevo a 20 evolucionamos, distintas 20 de las que lo iniciaron, pero que por el mismo sueño se juntaron.

Y hace ahora un año que aterrizamos este sueño en un solar (de 20 a 6, de 6 a 10 familias) y empezamos a negociar nuestro sueño con la realidad, la de los números, la del concepto clásico de propiedad, la de los propietarios de dicho solar, y cuando se trata de negociar otra realidad con las realidades por las leyes del mercado dibujadas, se trata de negociar los ritmos en los que creemos con los ritmos en los que vivimos aunque no nos los creamos. Y como de hacer visibles nuestros ritmos y nuestras formas se trataba (no solo para nuestra casa, sino para otras casas en las que también quepan muchas casas) abrimos esta primera ventana en nuestra virtual fachada a través de este blog, y tendimos nuestra propuesta al sol de los que se asomaban, voceamos nuestro sueño a quienes al otro lado del patio escuchaban, señalamos el solar en el que todo esto se plasmaba.

La realidad, la de fuera, que no la soñada, nos marcó plazos y nos lo puso difícil pero de 10 pasamos a más de 50, sí 50, aunque no, no todas vecinas, pero sí todas interesadas, sí todas con ideas que nutren el sueño de las 20 que aún avanzan. Y con 20, con un proyecto que se transformó en dos (una casa en la que quepan muchas casas y un espacio de trabajo en el que quepan muchos trabajos), todo parecía más cerca. Y en este engordar y adelgazar nos topamos con una casa, no la nuestra, la de otros; con un sueño, no el nuestro, el de otros, que aunque lo intentamos resultó que no era una de esas “muchas casas” que queríamos cupiesen en la nuestra. No nos pareció un problema (queríamos muchas, no todas, que no todas tienen por qué querer participar), nos entendíamos, habíamos compartido espacios donde la realidad del mercado manda, la de un mercado más humano, digo, no la del dictado por el capital. Y desde esta perspectiva más humana, desde una mirada más social, el respeto es el que prima y “ustedes llegaron antes” nos dijeron, “negocien y nos contamos”. Y así nos contábamos, nos pasábamos información, comentábamos los plazos que la realidad del propietario del solar, que no del sueño, nos marcaba (qué de realidades se cruzan en este sueño y todas confluyendo en un mismo solar).

Después de tanto tiempo, esfuerzo, dedicación, después de infinitas asambleas, de largas construcciones  colectivas, de notarnos todos cerca aun cuando todo parecía lejos, resultó que llegamos a la última semana. La realidad del propietario del solar, la de nuestro sueño, el de las 20 que fueron hace tres años y que son después de ser 6, 10 y 50,  ya se entendían. Faltaban solo los flecos de los plazos en los que hacer que el difícil proceso de conciliar realidades se concretase (ya no hablamos de cantidades, sino del cuándo hacer efectivas dichas cantidades). Y date tú, que si ya teníamos muchas realidades que conciliar, resultó que cambió la de la otra casa, aquella que decidió que no cabía en nuestra casa (por no pensar de forma tan compartida, tan de uso, porque se pensaban en un modelo clásico de propiedad, por no tener una línea tan ecosocial). Dejó de ser la realidad del mercado, el más humano, el de la mirada más social, para ser la del otro mercado, el del capital. “No tenéis nada firmado, no podemos esperar más. Son las reglas del juego, tenemos derecho a ofertar”. “Ya lo hemos acordado, estamos a punto de firmar, si entráis le hacemos el juego al mercado (se entiende que no al más humano) y no querrán firmar sin hacérnoslo pagar”. “No entendemos por qué no nos entendéis, son las reglas del juego y tenemos derecho a jugar. Vamos a ir a por ese solar”. No se trata de lo que entendamos sino de lo que queremos. Queremos una casa en la que quepan muchas casas… pero no todas las casas; queremos una casa en cuyo patio se pueda jugar, pero con las reglas del mercado, no el de la otra casa, sino las de un mercado más humano, de mirada más social.

Y porque queremos, podemos. Podemos perder un solar, pero ahora somos 20, 50 y puede que más reafirmando el valor de una trayectoria, que si bien no nos dio derecho sobre este lugar, sí que derecho nos conduce en la búsqueda de otro solar. Un espacio en el que quepa nuestro patio y nuestras ganas de soñar.

Anuncios

    • entrepatios

      Hola Clara. Hoy miércoles tenemos una reunión informativa en Calle Veneras, 9 piso 6º. Seguiremos teniendo más. Para más información puedes llamar a Nacho (661511033) y Leo (636987317). Saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s